9 Noviembre del 2013
Amor, no sé donde te encuentras, no sé donde habitas, pero has pasado a vivir en mi corazón, pero siento la soledad, el peso de la soledad en la inmensidad de mi corazón vacío porque tú no estás conmigo. Llegaste tan aprisa que no tienes tiempo para conocernos, y huyes con la misa prisa, pero no te culpo por tu llegada, porque eres lo que siempre esperaba.
Tus palabras, tus mágicas palabras me han dado vida estos últimos días, pero tu ausencia me coarta la vida. Me pregunto, porque tenemos que sentir esa sensación de aniquilamiento, ese dolor de descuartizamiento en el alma, esa desesperación sin respiro, esa demencia por traspasar el tiempo y poder acercarnos para escucharnos el te quiero, el te amo que nos confesamos. Es que debe estar amalgamado el dolor al amor, pero al dolor que va tejiendo el camino que nos unirá para siempre, luego me encargaré de borrar cada huella del dolor que haya manchado tu vida, de la misma forma espero que hagas tú con el dolor que carcome mi vida.
Hoy quise abrazarte y cubrirte con una barrera de puñales transparentes dentro de una caja de cristal que custodie el grito de que te amo. Te comento que me niego a dormir a preparar mis tareas del curso de mañana, no puedo descansar sin ver tus palabras, sin reírme contigo, sin soñar despierto contigo. Mi cansancio es mi vigía que espera que pasen las horas y al amanecer entre la niebla pueda mirarte y abrazarte y te quedes para siempre.
Maldición, maldición, es que te amo, te necesito, te extraño, te amo.
No soporto que me digas que estoy distante, te confieso que eres la mujer de mis sueños para estar siempre a tu lado, solo te pido un poco de paciencia, y me permitas iluminar con alegría y felicidad el restos de tus días junto a mí. Ahora espero la comprensión de tu parte, no esa comprensión de compasión, de condescendencia, ya que de ser así me causarías la mayor repulsión que un ser desequilibrado y de espíritu pobre puede causar, y yo no lo merezco eso, además no se puede luchar contra un sentimiento, yo solo espero la verdad para poder seguir amándote.
Oh Dios, toma mi confesión y dictamina tu sentencia.

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