Quiero escribir mis rimas profanas
para desahogar mi profunda amargura
que nadie comprende. Más, siento lejanas
mis ideas floridas, y; me embarga la locura;
que quiero con mis manos leprosas abrirme
las entrañas...No soporto más este dolor.
Y ofrecerte migajas de mis restos antes de pudrirme
en la nada, a ti, mi equívoco creador.
Y estoy seguro que en tus ojos huraños
no brillará un momento el desconsuelo,
pues no te importa que padezca tantos daños
en el suelo, mientras tú, reinas en el cielo.
Derramaré toda la amargura ardiente
que tritura mi alma oprimida. Cual océano monstruoso
de veneno anegará implacable a toda la gente,
y quizá libre de perfidia, mi alma encuentre reposo.

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